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Hola amigosAhora hace 20 años de las Olimpiadas de Barcelona. Uno de los detalles más destacables fue el de los voluntarios olímpicos. Aunque en otras sedes de las olimpiadas ya existían en Barcelona se llegó al record de 35.000 voluntarios (aunque se habían inscrito 103.000) Las edades oscilaban, en general, entre 13 y 65 años y los aspectos más destacables era el hecho de que habían personas de diferentes clases sociales, procedencia religiones y edades. Las labores eran muy diversas y así había gente que como sabía idiomas atendía a los deportistas y a los turistas, otros estaban en información, en seguridad, como socorristas, ayudando a ubicar a la gente en los estadios, etc. Es curioso ver como objetivos comunes unen tantísimo a la gente. El sentimiento de poder ayudar a crear algo grande y sentirte partícipe de ello nos hace olvidarnos de lo que nos separa. Cuando ves a tu lado a otro voluntario (en el campo que sea) ya no ves un inmigrante o a una persona de otra cultura sino a uno de tu "equipo". Esto nos debería hacer reflexionar sobre como lo podríamos aplicar en el día a día. Ojalá podamos empezar a ver a nuestros vecinos, gente del trabajo, paisanos y ciudadanos de cualquier lugar del mundo como gente de nuestro "equipo". Ver lo que nos une y no lo que nos separa. Que antes de tomar cualquier decisión pensáramos si va a afectar a alguien y de que manera. Ahora que tenemos las Olimpiadas de Londres ¿por qué no aprovechamos esa escusa para volver a pensar en ver a todos como parte del mismo equipo? Aprovechamos para sugeriros que visitéis los Vídeos que hemos puesto en cada sección. Seguro que os ayudarán a disfrutar más de los artículos. ¡Un abrazo y hasta el próximo mes! | |||||||||
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La higuera en la piedra Un día, caminando por las sierras, disfrutando del paisaje y del descanso del fin de semana, encontré algo que llamó poderosamente la atención: una pequeña higuera creciendo en una piedra. Me llamó poderosamente la atención el nacimiento de este árbol frutal en un medio tan hostil y tan diferente al tradicional y todo esto lo relacioné con la disposición que tiene cada ser humano al afrontar en esta vida tantas dificultades. Cuando veía la higuera creciendo en la roca, paralelamente me acordaba de mucha gente que he escuchado, a lo largo de mi vida, decir estar deprimida, con problemas, que no podían salir adelante o con falta de tiempo para realizar un trabajo interior por no estar en un medio adecuado. La higuera en la piedra me hizo pensar en todas aquellas personas que no supieron adaptarse al medio ambiente y sucumbieron ante las adversidades de la vida, y que ni siquiera entendieron el por qué de su paso por la vida. Muchos pensamientos, de una manera intuitiva, me pasaron por la cabeza; me alegraba cuando veía esta higuera cumpliendo con su misión en la tierra... crecer a pesar de todo. Todo ello me llevó a la reflexión; una reflexión que sólo me reafirmaba lo que ya sabía, pero intuitivamente sabía que tenía que escribir este artículo para muchos que aún necesitan reafirmar que no importa el medio en que uno viva, o en qué familia ha nacido, si es pobre o rico, si nació en el primer mundo o en el último, si nació con problemas o sin ellos. La vida tiene muchas facetas y nosotros, al igual que nuestra amiga la higuera, sólo tenemos que crecer a pesar de los obstáculos, aprender y crecer espiritualmente. Ese es nuestro fin, nuestro destino en nuestra evolución. Sucumbir en nuestra evolución es sólo demorar nuestra felicidad. Anímate y sé como la higuera; no sólo crece, sino también da tus frutos para que otros también puedan crecer. | |||||||||
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miércoles, 1 de agosto de 2012
boletín 111 enbuenasmanos.com
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