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Hola amigosAyer me llegó por internet la siguiente fábula sobre unas ranas y la verdad es que no tiene desperdicio: -Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible. Cuando salió, las otras ranas le dijeron: "nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos". La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo. Es increíble el poder que tiene la palabra. En este caso hemos visto que puede significar la vida y la muerte. Una palabra de ánimo, de aliento, puede ayudar a alguien a remontar una enfermedad, un problema emocional o del tipo que sea. En cambio, una palabra negativa a alguien que está atravesando un mal momento puede suponer que abandone definitivamente. Vale la pena reflexionar un momento sobre esto y tomar conciencia de ese poder que tiene de crear o de destruir. Ahora que todo parece que va mal esta lección es más necesaria que nunca. Dicen que en la NASA hay un póster con una abeja y debajo pone: "Aerodinámicamente, el cuerpo de una abeja no está hecho para volar; lo bueno es que la abeja no lo sabe".Aprovechamos para sugeriros que visitéis los Vídeos que hemos puesto en cada sección. Seguro que os ayudarán a disfrutar más de los artículos. ¡Un abrazo y hasta el próximo mes! | |||||||||
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El problema Cuenta la leyenda que en un monasterio budista ubicado en una ladera casi inaccesible de las frías y escarpadas montañas de los Himalayas, un buen día uno de los monjes guardianes amaneció sin vida. Le hicieron los rituales tibetanos propios para esas ocasiones, llenas de profundo respeto y misticismo. Sin embargo, era preciso que algún otro monje asumiera las funciones del puesto vacante del guardián. Debía encontrarse el monje adecuado para llevarlas a cabo. El Gran Maestro convocó a todos los discípulos del monasterio para determinar quien ocuparía el honroso puesto de Guardián. El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, colocó una magnífica mesita en el centro de la enorme sala en la que estaban reunidos y encima de ésta, colocó un exquisito jarrón de porcelana, y en él, una rosa amarilla de extraordinaria belleza y dijo: He aquí el problema. Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarrón de gran valor y belleza, con una maravillosa flor en el centro. Los monjes se quedaron como petrificados, en el más respetuoso silencio, hundidos en sus interrogantes internas.
En momento determinado, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro, y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y Zas... destruyó el Jarrón de un sólo golpe. Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo: "Alguien se ha atrevido no sólo a dar solución al problema, sino a eliminarlo. Honremos a nuestro nuevo Guardián del Monasterio". | |||||||||
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domingo, 30 de septiembre de 2012
boletín 113 enbuenasmanos.com
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